Indulgencia plenaria

150º ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN

AÑO JUBILAR 25 JULIO 2020-2021

Origen

PASO 1

En este primer paso de nuestro especial Camino Jubilar, te queremos invitar a profundizar en la vida de nuestra madre, Santa María Josefa. Porque, con solo asomarnos un poquito, nos daremos cuenta de que todo lo que necesitamos para ser felices es esforzarnos por dar respuesta a lo que Dios nos pide. ¿Te animas?

Santa Mª. Josefa nació el 7 de septiembre de 1842 en Vitoria. Sus padres Bernabé y Petra eran humildes trabajadores y muy cristianos. Fue bautizada al siguiente día de nacer como era la costumbre. A los tres años sufrió un accidente quedando paralítica. Sus padres la llevaron al Santuario de San Miguel de Aralar y a los pies del Santo fue milagrosamente curada. 

Desde muy pequeña sintió que Jesús la llamaba para sí. A la muerte de su padre, su madre la envió a Madrid a realizar sus estudios y su vocación fue cimentado en la fe y en la esperanza. A los 18 años regresó a casa para manifestarle a su madre, su intención de ser religiosa.  Ella se inclina hacia la vida contemplativa, pero enfermó de tifus y esto le impidió realizar su deseo.  A los 22 años, se encaminó a la Congregación recién fundada de las Siervas de María, ministras de los Enfermos, por Santa María Soledad Torres Acosta. Antes de realizar sus votos temporales, le asaltan las dudas y abre su corazón a Santa Soledad Torres que la encamina hacia San Antonio Mª. Claret quien después de escucharla, le dice : «Dios la tiene reservada para grandes cosas». Siguiendo sus consejos y después de meditarlo mucho ante el Señor, decide abandonar el Instituto de las Siervas de María junto a cuatro compañeras, movidas todas por un mismo ideal: Entregar su vida al servicio de los enfermos y más necesitados viviendo una profunda vida espiritual y fraterna con amor y sacrificio.

Santa Mª.  Josefa fundó el Instituto de las Siervas de Jesús el 25 de julio de 1871 en Bilbao, con la ayuda, protección y dirección de D. Mariano José de Ibargüengoitia, Párroco de San Antón y de Santiago, que cuando vio que la obra era de Dios no dudó en ayudarlas, siendo el director espiritual. D. Mariano escribió las constituciones y el directorio de asistencias de la reciente congregación. Una Congregación donde las hermanas atendían las necesidades corporales y espirituales de los más desvalidos sin descuidar su santidad personal. Un Instituto donde la vida activa se combinaba con al vida contemplativa y comunitaria, un instituto de Caridad, amor y sacrificio, el Instituto de las Siervas de Jesús de la Caridad.

La Congregación se esparció rápidamente por muchas Ciudades y pueblos de España, llegando incluso a cruzar los mares y llegar a Chile. Dios bendijo estos primeros años con buenas y santas vocaciones llenas de amor y sacrificio por los enfermos y necesitados que permitió que las Siervas de Jesús se extendieran allí donde las necesitaban.

Santa Mª. Josefa procuró extender la grandeza del carisma de las Siervas de Jesús por otros continentes. A pesar de su desmejorada salud, con corazón generoso y abierto, extendió la gracia de su carisma hacia América. Las tierras chilenas, vieron brotar y desde allí extenderse y seguir desarrollándose paulatinamente en los demás continentes.

Gracias a este impulso y al deseo de sembrar el bien a manos llenas, hoy las Siervas siguen extendiendo su presencia en los lugares más remotos del planeta.

Santa Mª. Josefa supo hacer de su vida una continua ofrenda al Señor en cada uno de los hermanos y hermanas a quienes dedicó toda su existencia. Todo un ejemplo, todo un proyecto de vida. Santa Mª. Josefa nació para la Vida Eterna el 20 de marzo de 1912 en Bilbao, donde ya era venerada como una santa. En el año 1992 fue beatificada en Roma por San Juan Pablo II y canonizada por el mismo Papa el 1 de octubre del año jubilar 2000.

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